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La Reina Letizia visita la Casamance

20 diciembre, 2017 | Por | No Comments

El pasado miércoles 13 de Diciembre, recibimos en La Casamance la visita de SM la reina Letizia. En representación de nuestra Ong, acudió a la recepción Yolanda Pereñiguez, responsable del taller de costura Kotou.

En la reunión en la que había representantes de las diferentes Ongs que operan en la zona, se habló sobre cooperación, sobre el tipo de necesidades que tienen las gentes de esta región, sobre las dificultades a las que en ocasiones nos enfrentamos a la hora de llevar a cabo nuestro trabajo y sobre las grandes alegrías y la satisfacción que produce sentirse útil ayudando a otros a que su vida sea un poco mejor. Doña Letizia se mostró muy interesada en todos estos temas, preguntando y escuchando con atención las respuestas y comentarios de los presentes.

Hemos hablado muchas veces y lo seguiremos haciendo sobre lo que supone este trabajo a nivel emocional, el desgaste que provoca y también la adicción que crea. Está claro que es vocacional y que lo hemos elegido. Las personas que trabajan en la cooperación, echan de menos a sus familias, aunque en estos tiempos tengamos mil modos de mantener la comunicación, echan de menos las comodidades y las ventajas de nuestra sociedad del bienestar, echan de menos cosas como degustar ese queso que hacen en su pueblo, disfrutar de una sesión de cine o teatro, o abrazar a ese amigo que tanto nos hace reír y con el que tanto nos gusta hablar. Pero saben que cuando vuelvan a sus vidas, si es que vuelven, echarán de menos la solidaridad, la hospitalidad, los saludos a los vecinos cada vez que salgan de casa… y otras muchas cosas que en nuestras ciudades limpias y cómodas se ha perdido hace tiempo.

Doña Letizia nos comentó que había hecho este viaje para interesarse por la labor que hace la cooperación en otros países, lo hacía consciente del interés que despertaba en la prensa sus viajes, pero al mirar la prensa de esos días nos hemos encontrado con titulares como: “Un viaje impecable y sin polémicas para el ropero de la Reina Letizia (El Mundo)” o “El aterrizaje de Letizia en Senegal con tacones y con un Hugo Boss reciclado (El Español)”. También nos hemos enterado que se ha puesto unos pendientes que ya había utilizado en otra ocasión, que ha tratado de ser discreta en sus visitas y que esa discreción ha consistido en una camisa sencilla y un pantalón… Estas son las conclusiones de un tipo de prensa llamada femenina. Y nos surge la pregunta de si en pleno siglo XXI la forma de captar el interés de las mujeres sigue siendo hablar de moda. No hay quien se lo crea. ¿O sí? Da una vergüenza enorme pensar que si hubiera venido el rey, nadie hubiera hablado de sus trajes ni su peinado. Ni del rey, ni de ningún hombre, entonces ¿por qué cierta prensa continua tratando a la mujer como mero objeto decorativo, ya sea una actriz, investigadora o la reina de España?

En Senegal, uno de los placeres cotidianos es observar a las mujeres. Visten de muchos colores y sus trajes son espectaculares, pero no es eso lo que atrae, no es más que la capa superficial. Es su porte y sus movimientos lo que les da elegancia. Su carácter, su fuerza y resistencia lo que las hace bellas. Aquí, como en otros muchos lugares del mundo, las mujeres trabajan en el campo, en los mercados y en las casas, cuidan de sus familias y sus negocios, cargan con sus hijos en la espalda y sus mercancías en la cabeza. Aquí las mujeres son fuertes y hermosas porque saben lo necesarias que son y no se amilanan por nada. También son alegres y se apoyan entre ellas. A poco que las observes puedes entender que son un ejemplo en sí mismas. Lo son  a pesar de que la sociedad en la que viven sigue sin darles las mismas oportunidades que a los hombres, dejan antes la escuela que sus hermanos y en muchos lugares siguen estando sometidas, a veces por la religión, a veces por costumbres tan crueles como la ablación.

Hubiera sido interesante que la “prensa femenina” hubiera hecho una reflexión sobre lo que supone ser mujer en África y lo que podemos aprender de ellas, pero tristemente, eso no es tendencia. Solo espero que este tipo de prensa tan proclive a juzgarlo todo, haga un ejercicio de autocrítica y se pregunte cuál es su aportación a la sociedad, aparte de enseñar a combinar telas y colores.

 

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